Afrontando la COVID-19

Posted by Kristin Beale in Life After Paralysis on May 26, 2020 # COVID-19, Español

He completado nueve maratones en un triciclo, y sé que cosas que puedo dar por hecho. Invariablemente, las mañanas al amanecer y el frío congelante en la línea de inicio. Al comienzo de la carrera hay cierta euforia que viene con la quemazón no sólo de mis brazos sino de todo el cuerpo, seguido por el empuje de 26,2 millas hasta el final. En todas las carreras, alrededor de la milla 16 la adrenalina comienza a desgastarse y la monotonía de mis movimientos me alcanzan. Al esforzarme al entrar a las millas de doble dígitos, pienso "Lo he estado haciendo por mucho tiempo. Debo estar en la milla 20", solo para pasar el marcador de la milla 14. Kristin Beale

Hasta ahora, el año 2020 me recuerda al marcador de la milla 14. Me encantan las maratones y me siento agradecida de estar viva, pero ambos se tardan una eternidad. Estamos al menos en septiembre, ¿verdad? No - todavía es mayo. Trabajar en casa, el distanciamiento social, la falta de comer en los restaurantes y no poder ir al gimnasio están en la parte superior de mi lista de cosas que hacen que este año parezca interminable.

El impacto más fuerte que ha creado el distanciamiento social y la cuarentena es la pérdida de mi rutina. Mi rutina consistía en interacciones sociales en la iglesia los domingos, reuniones semanales con mis amigos en mi casa los miércoles, ir a la casa de mis padres para las cenas familiares y hacer planes para los fines de semana. Desde marzo, he tenido que encontrar substitutos para esos placeres, desde el santuario de mi casa. Aunque me encanta este tiempo exhaustivo con mi perro, me gustaría tener un cambio de escenario.

Al agregar estar atrapada adentro, sinceramente, me siento triste. Me siento triste por la familias afectadas por el virus, y me siento triste por el miedo esparcido por el mundo como una nube de tormenta. Probablemente estoy predicando al coro cuando digo que mi tristeza viene de no sólo el miedo sobre el estado del mundo, pero la incertidumbre de todo. Añade el aislamiento, cambio de rutina y mi sensación de impotencia, y la tristeza, me gana.

He creado una rutina, a mi modo, que me permite controlar esos sentimientos y pararlos un poco. En cuanto a mi tristeza, estoy tratando de curar y controlarla. Aquí están algunos consejos:

1. Admítelo

Por donde sea que veo, parece que las personas hablan del coronavirus; la conversación social gira en torno de la vida durante la COVID-19; nuestras bandejas de entrada están inundadas con correos electrónicos de las compañías que "responden a la crisis"; y las noticias son una charla constante de como se ve el mundo en medio de la pandemia. Es decir que es casi imposible no reconocer lo que está sucediendo. Cuando digo que "debemos admitirlo", quiero decir que necesitamos rendirnos a la falta de control que sentimos y recordar que todo el mundo, literalmente, esta junto en esto. La capacidad de comprender tus emociones, mostrar compasión por uno mismo, y encontrar una manera de afrontar, junto con los millones de personas es la primer, y quizá más importante, paso en el mantenimiento de tu salud mental.

2. Mantente informado, pero no sumergido

He aprendido esto de la manera difícil. Cuando todo esto comenzó, caí en la trampa de la cobertura de noticias constante y las conversaciones perpetuas sobre el coronavirus, hasta que me di cuenta de que me estaba hundiendo en las profundidades de la tristeza. Es importante mantenerse informado, pero todos estamos de acuerdo en que sumergirse tendrá un grave impacto sobre tu salud mental. Sugiero limitar tu indulgencia de la histeria a un tiempo designado (o un par de veces al día), y luego apagarlo. Puede que veas el noticiero de la noche, te subscribas a un resumen de noticias en línea o escuches un podcast de noticias diarias- lo suficiente para que saber lo que está sucediendo, pero no tanto para ser consumido por él.

3. Escucha a tu cuerpo, y muévelo.

También hablo por mí misma cuando digo: no puedes comer para olvidarte de la pandemia. Las botanas y yo lo hemos intentado y, créeme, no se puede.

"Escuchar a tu cuerpo" puede significar estar consciente de lo que tu cuerpo necesita, como te sientes o como lo ejercitas. Después de dejar las botanas, traté de usar la excusa de "no puede hacer ejercicio porque mi gimnasio está cerrado". Esa es una excusa fácil, pero debo admitir, que es inferior a mí. Recuerda el exterior. Puede que tengas que usar una máscara para hacerlo, pero el clima se está calentando. Se acabaron los días fríos donde no se podía ir a pasear en bicicleta, o caminar por el barrio o correr en el patio.

La meditación es otra forma de enfocarse en sí mismo. Aunque nunca he podido entenderlo, soy partidaria de las personas que pueden sentarse y meditar. No se le puede negar sobre los beneficios contra el estrés al calmar el cuerpo. Si eres una de las personas que sabe y está dispuesto a meditar, esa es otra forma de escuchar a tu cuerpo.

4. Mantén la estructura y establece un objetivo

Hay dos cosas que me han ayudado muchísimo durante mi cuarentena: mantener la estructura en mis días y establecer un objetivo. En mi caso, me levanto temprano, desayuno y voy derecho a mi computadora para escribir por al menos una hora. Estoy trabajando en el material para mi próximo libro, y no tengo un plazo límite para alentarme, así que mi motivación es mi objetivo para cada día. Si no tengo una meta de "escribir por una hora" o "terminar un capítulo" es probable que lo aplace hasta la hora de dormir.

Estoy comprometida en alcanzar mi objetivo, y, por ende, he ganado la estructura que perdí al comienzo de la cuarentena. Estoy intentando lo más que puedo evitar que este tiempo en casa me convierta en una papa, figurativamente, así que mantener mi rutina es de gran importancia.

5. Conéctate

Nos dicen que tenemos que permanecer en nuestras casas y mantener una distancia de dos metros cuando estamos en público, pero al menos en el año 2020 tenemos otras formas de conectarnos. Puede que haya perdido ir a la iglesia, a mis amigos de los miércoles y las cenas con mi familia, pero puedo atender a la iglesia en línea, hacer llamadas semanales por Zoom con mis amigos y cenas virtuales con mi familia por Facebook. No puedo hacer planes aventureros para el fin de semana, pero la happy hour virtual es algo que muchos hacer. No he llegado al punto de textear a mis exes, pero he reconectado con amigos que había perdido contacto. La mayoría de nosotros tenemos tiempo para responder a un texto o llamada y, siendo que la socialización es más un lujo que una asunción estos días, estamos sedientos de conexión humana. O simplemente estamos aburridos. De cualquier forma, esto nos une.

En mismo sentido, hablar con un consejero es más fácil que nunca. Si te sientes abrumado y tu estado de ánimo se ve afectado significativamente, los consejeros están preparados para conectarse contigo por teléfono o webcam. Todo el estigma en torno a buscar ayuda se ha ido, porque se puede hacer desde la comodidad de tu casa, y siempre y cuando no te levantes, no tienes que ponerte pantalones.

Hay un montón de cosas, especialmente ahora, que nos hacen sentir triste. Es muy importante encontrar una rutina que funcione para ti y que te dará un sentido de normalidad y felicidad. Recuerda que estamos superándolo juntos. Puedes estar triste, pero esto es sólo temporal. No te rindas.

Kristin Beale es oriunda de Richmond, Virginia. Es la autora de un libro, Greater Things, y un libro de historietas, Date Me. Échele un vistazo y lea una parte en https://kristinbeale.com/. Sus historietas se encuentran en Instagram @Greater.Things.Comics.

Para obtener más recursos sobre el coronavirus, visite el Centro de Información sobre la COVID-19 de la Fundación Reeve.