​El cansancio y el Ómicron

Posted by Gretchelle Dilan, Ph.D. in Life After Paralysis on February 02, 2022 # COVID-19, Español

COVID-19Un problema común asociado con las lesiones de la médula espinal es la fatiga. Todos nos sentimos cansados en algún momento. Sin embargo, yo estoy la mayoría del tiempo cansada y en ocasiones el cansancio es tanto que no me deja continuar con mis tareas diarias.

La investigación ha identificado dos tipos de fatiga cuando se trata de lesiones de la médula espinal:

Fatiga muscular intrínseca: Esta es una sensación de fatiga en músculos específicos como resultado directo de la lesión. Ocurre al mismo nivel o por debajo del nivel del daño y es causado por los cambios biológicos como la pérdida de neuronas motoras y cambios biológicos en los músculos.

Fatiga crónica: Este es un efecto específicamente a largo plazo de una lesión de la médula espinal. Puede suceder porque los músculos del cuerpo ya no están acondicionados de la misma manera que antes de la lesión.

Pero, es muy posible que esto ya tú lo sepas, pues el cansancio es normal para los que vivimos con una lesión medular, sin embargo, ¿qué pasa con el tema de la fatiga si nos contagiamos con la COVID-19?

Para muchas personas con la COVID-19, la fatiga es un síntoma bastante común. Pero para el que se siente ya regularmente cansado por una lesión de la médula espinal puede que sentirse más cansado de lo normal cree una incapacidad nueva. Es ya un sacrificio para nosotros programar nuestros días, pero quitarnos la poca energía que nos queda pueda llevarnos además de rompernos con la rutina a deprimirnos. Dependiendo de la gravedad de tu infección por la COVID-19, puede durar de dos a tres semanas, pero yo llevo más de un mes con un cansancio crónico que no soporto y hay registro de pacientes con cansancio crónico que ha durado meses.

Cuando tu cuerpo está luchando contra una infección viral como la COVID-19, es posible que te sientas muy cansado y además te resulte difícil concentrarte. Eso de la concentración lo tocaremos en el blog siguiente pues sufro de mayor desconcentración después de haberme infectado con la COVID-19.

Yo sufro de todos estos síntomas después de la COVID-19. Así que atentos porque como si fuera poco los síntomas de fatiga pueden variar desde:

  1. Cansancio crónico o somnolencia
  2. Dolores de cabeza
  3. Mareo
  4. Músculos adoloridos o adoloridos
  5. Debilidad muscular
  6. Reflejos y respuestas lentos
  7. Pobres habilidades para tomar decisiones.
  8. Mal humor e irritabilidad
  9. Mala coordinación
  10. Pérdida de apetito
  11. Reducción de la función del sistema inmunitario
  12. Visión borrosa
  13. Problemas de memoria a corto plazo
  14. Pobre concentración
  15. Incapacidad para prestar atención al entorno o a la situación actual
  16. Baja motivación

Lo importante a recordar es que hay muchas estrategias diferentes que se pueden usar para mejorar la fatiga y hacer que sea un problema menor para nosotros, pero es importante en primera instancia identificar cuáles fueron las capacidades del individuo antes de infectarse.

¿Qué he estado haciendo para mejorar? Por el momento descansar más y planificar mejor mis energías. Si mañana trabajo, descanso hoy. Las vitaminas también me han ayudado y definitivamente comer más saludable es remedio infalible para cualquier malestar.

Gretchelle Dilán, Ph.D. es una psicóloga industrial en Puerto Rico. Vive con una lesión al cordón espinal desde 2012 debido a un accidente de bala. Gretchelle comparte sus experiencias y conocimiento de la vida con parálisis sin barreras. 

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