​La primera cita romántica después de la lesión medular de mi pareja

Posted by Tanya Galaviz in Life After Paralysis on February 22, 2022 # Español, Relationships

Tayna and her husband Es de lo más normal, salir a una cita con tu pareja, pasear, comer y disfrutar alguna actividad. Mi esposo y yo disfrutamos mucho haciendo esas actividades. Para nosotros la primera cita romántica después de la lesión medular fue una aventura llena de retos, cosas nuevas y aprendizaje.

Nos preparamos para la cita

Teníamos pocos días de en casa después de haber estado en el hospital por casi tres meses. Era la primera vez que nos preparábamos para salir a una cita y lo que sería nuestro nuevo normal. Yo sentía emociones encontradas, mi actitud era positiva, también percibí lo mismo de mi esposo.

Antes del accidente él se arreglaba a su tiempo y en su espacio para salir a pasear, al igual que yo. Después de su lesión; por ser su cuidadora principal, le ayude a cambiarse y estar listo para salir. Le ayudé a elegir la ropa que quería vestir para la cita y los zapatos. Mientras le ayudaba simultáneamente yo me arreglaba. Le ayudaba con el pantalón y camiseta, y regresaba al tocador a terminar mi maquillaje, lo transferí a su silla y regresaba a terminar de peinarme.

Aprendimos a llevar lo necesario para nuestras citas.

Ya listos, era momento de acomodar su mochila con sondas, medicina y extras para que no se olvidará nada, siendo novata, yo exageraba; metía cosas extra por si las llegara a necesitar. Con la experiencia y los años se aprende a llevar lo necesario.

Algo que jamás debemos olvidar, porque puede dar muchos problemas son; las sondas y medicamentos. Salir sin sondas o medicamentos es un problema muy grande, pues no se pueden conseguir en ningún lado, solo mediante receta médica. Si el cuerpo de mi esposo necesita vaciar la vejiga y no se hace tiempo, una posible disreflexia autonómica puede suceder, o fugas de la vejiga, esto puede ser una muy mala experiencia para ambos en nuestra salida.

Mi esposo sufre de dolor neuropático, sin medicinas, el dolor puede ser horrible y la puede pasar muy mal, a mí me afecta verlo sufrir por dolor. Así que, tenemos una regla de oro: jamás se deben olvidar medicamentos y sondas en nuestras salidas. Y, si por alguna razón se olvidan, se tiene que regresar a casa inmediatamente.

Pedir apoyo para salir.

Era tan grande nuestro deseo de tener una cita que necesitábamos pedir ayuda. Yo no manejaba en ese entonces, afortunadamente mi suegro tenía una camioneta en la cual, la silla de ruedas eléctrica podía ser transportada con nosotros. Entonces, él muy amablemente nos apoyó.

Depender de otras personas no es fácil, ya que teníamos que organizarnos, encontrar tiempo libre y disponibilidad de mi suegro, u otras personas que nos pudieran apoyar a transportarnos a diferentes lugares.

Una probadita de “normalidad”

Mi suegro nos dejó en el estacionamiento y acordamos una hora para que nos recogiera. Nos dirigimos al centro comercial, lo recorrimos un poco, era hora de cenar y fuimos al restaurante, que nos gusta.

Mi esposo estaba contento y emocionado, eso me ponía igual a mí. Él siempre ha tenido una muy buena actitud sobre su lesión, eso nos ha ayudado a superar muchos obstáculos.

En el restaurante nos recibieron y pasamos a nuestra mesa. Todo ese tiempo no dejábamos de sonreír, por fin, una cita después del accidente. Para mí, era poder hacer algo lo más cercano a la normalidad que teníamos antes.

Platicamos, ordenamos nuestra cena; yo pedí pasta y él pidió pizza, su favorita.

Encontrando obstáculos.

Al salir por primera vez después de una lesión medular, empiezas a notar todos los obstáculos que existen en lugares públicos y privados. Los baños, por ejemplo; algunos no eran accesibles. Yo asistía a mi esposo con la sonda, para esto yo tenía que entrar al baño con él.

Nos llegamos a topar con escalones, al ser una silla tan pesada, la que mi esposo usaba, no podía alzarla y teníamos que pedir ayuda.

Después de la cena nos dirigimos al cine del centro comercial, compramos los boletos y buscamos nuestros asientos. Ahí, nos encontramos otro obstáculo. Los asientos “accesibles” estaban muy cerca de la pantalla, tan cerca que yo me sentí mareada, mi esposo se sintió incómodo.

Queríamos disfrutar la película, pero no fue así. No pudimos hacer nada, pues así estaban designados los asientos, no había otro lugar donde mi esposo pudiera acomodarse con su silla a mi lado. Estos detalles te bajan el ánimo.

La actitud hace los momentos.

Regresamos a casa, ambos contentos, aún con todos los obstáculos que se presentaron. Fue una experiencia de aprendizaje. Aprendimos qué necesitamos y que haríamos para nuestra siguiente salida.

Mi recomendación para otras parejas es que animen a hacer cosas que los haga disfrutar los momentos, ya sea un paseo, ir al cine, viajar, etc. Intentar, es la única manera de aprender, improvisar y adaptarse a la nueva vida que trae la lesión medular.

Mi esposo se expuso por primera vez con su discapacidad frente a muchas personas, y su actitud fue siempre de seguridad. Eso enamora a una mujer como yo. Admiro y respeto a mi esposo, y le agradezco por nuestra primera cita después de su lesión.

Tanya Galaviz es la esposa de Hobal, quien vive con una lesión de la médula espinal a nivel de T6 y es su cuidadora principal. Ella reside en California y es la fundadora de un grupo de apoyo para cuidadores latinos.

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