​¿Sin asistente? ¿Cuál es su Plan B?

Posted by Gretchelle Dilan, Ph.D. in Life After Paralysis on November 23, 2022 # Español

Sin asistenteMuchos de nosotros no podemos contar con una independencia completa y quizás nadie. En las lesiones de la médula espinal existen niveles de parálisis y sensibilidad que han definido nuestra dependencia. Cuando la lesión es en el nivel cervical (C), las cuatro extremidades se ven afectadas, cuando son en el nivel torácico (T) y lumbar (L) hay una posibilidad que tengas completa función de tus brazos. Es posible que ya sepas esta información y que tú o alguien que conozcas esté viviendo con el fastidio de tener que pedir ayuda en temas como: la limpieza del hogar, alimentación, compras, transportación, aseo personal, entre otros. Yo tengo una lesión a nivel T4, conservo el uso de mis brazos y aunque vivo sola, necesito ayuda para algunas cosas. Para los que trabajamos y cumplimos con horarios esa ayuda es imprescindible, pero ¿qué pasa cuando tienes una ayuda contratada y se ausenta, busca otro trabajo, tiene una situación personal, etc. y te quedas sin asistencia?

Con lo difícil que es ya convivir con la inflación, crear tu propio trabajo o encontrar uno, automotivarte, más vivir con todo lo que conlleva una lesión medular para que también, una vez que empiezas a crear rutina, el recurso humano, falle. Y bueno tampoco es como que podemos tener plan B y pagar otro asistente y tenerlo “on call” para las ocasiones que la primera opción falle. Para casi todos los temas de los blogs le tengo opiniones y opciones, pero la verdad es que aquí parece no haber ideas para manejar el estrés que se convierte en ansiedad y luego en depresión. Aunque no hay muchas ideas si le puedo decir que me quedé sin asistente. Sin más dejó de venir, no contestó llamadas, no supe de él en una semana; tuvo una situación personal. La casa se empezó a ensuciar, la comida en la nevera se empezó a acabar, el tanque de la gasolina de mi vehículo empezó a marcar rojo, las diligencias operacionales se empezaron a atrasar, empecé a pedir más comida afuera de lo acostumbrado, dejé de hacer ejercicio, me enfermé, empezaron entonces las ausencias en mi trabajo y bueno me dio: estrés, ansiedad, depresión, todo junto. Ahora, alguien que lee esto puede decir: “cuando te pase eso, pide ayuda” pero solo una persona que vive con parálisis y que trabaja, que tiene una rutina y viva sola, puede decir lo que se siente tener que estar sobreviviendo, buscando ayuda, tras ayuda. Es una constante inseguridad que cada vez que nos choca nos recuerda ese día, ese día que nos lesionamos. Es normal volver a ese día donde todo comenzó, y volvamos a repasar ese ciclo del duelo. Luego de pasar por todas esas emociones, lo cierto es que tenemos que volver a la realidad y aquí lo que juega es la disciplina en crear planes B, C, D…

Así que empecemos a reflexionar con estas preguntas:

  • ¿Qué he hecho en situaciones similares?
  • ¿Cuál es mi grupo de apoyo?
  • ¿Tengo dinero para el tiempo que dure poner el plan B a funcionar?
  • ¿Como puedo hacer mi plan A mejor?

Un plan B no necesariamente resolverá nuestro problema, pero en ponerlo en práctica nos proporciona una idea de lo que funciona y de lo que no. Por mi parte, en muchas ocasiones siento que las amenazas que pueden hacer fallar mi plan A, son más grandes que mis recursos, ¿entonces qué me queda? Preguntarme qué de estas cosas puedo controlar y aunque no es consuelo quizás me ayuda a reenfocarme en las que sí puedo controlar. Aún estoy en asistente, pero ¿qué puedo hacer? ¿Quejarme? No, hacer lo que está en mis manos, buscar otro. ¿Hay otra opción? #Hayquehacerloquehayquehacer

Gretchelle Dilán, PhD vive en Puerto Rico con una lesión de la médula espinal. Ella es una psicóloga industrial y es la escritora de los blogs en español para la Fundación Reeve. Suscríbete a nuestros blogs en español para informarte sobre temas de interés como el empleo, la salud mental, la investigación, las experiencias diarias y más. Visite www.ChristopherReeve.org/Blog y haga clic en el tag “español”.

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