Prehabilitación: ¿Disminuimos nuestras posibilidades de las complicaciones relacionadas con la COVID-19?

Posted by Amanda Zimmerman in Research News on April 08, 2020 # COVID-19, Español, Research

Quiero comenzar este blog diciendo que tengo un doctorado, pero no soy doctora, así que, por favor, consulte con su doctor antes de comenzar cualquier programa de ejercicio. Dicho esto, quiero escribir sobre la última moda en la preparación para muchas cirugías invasivas y cómo puede relacionarse con la pandemia de la COVID-19.

Mientras tantos en Estados Unidos y en todo el mundo están bajo el distanciamiento social agresivo y recomendaciones de "quedarse en casa", es fácil olvidar que la actividad física tiene que ser una prioridad, Sin embargo, todos conocemos la multitud de estudios que demuestran que la actividad física es importante para nuestra salud psicológica y cardiovascular. Tal vez no sepa que se está explorando cada vez más las intervenciones basadas en ejercicio, o prehabilitación, para mejorar los resultados después de la cirugía programada. El argumento es relativamente simple: si el corazón y los pulmones están en mejor forma, podrán soportar un factor estresante, como la cirugía invasiva.

Mientras que el protocolo para la prehabilitación difiere entre los estudios, generalmente requiere dos a seis semanas de ejercicios aeróbicos y de resistencia (entrenamiento de resistencia o intervalos de alta intensidad), y parece eficaz en la mejora de los resultados a largo plazo para los pacientes sometidos a cirugía pulmonar (Liu et al 2019), cardíaca o abdominal (reviewed in Valkenet et al 2010), cirugía de cáncer pulmonar (Boujibar et al 2018), entre otros. Muchos de los estudios son pequeños (unas docenas de participantes), poco controlados y demasiado heterogéneos - empleando diferentes intervenciones y medidas de resultados - para hacer un metaanálisis significativo. Pero la mayoría de los estudios encuentran mejoría en el dolor postoperatorio y la función física, o una reducción de la incidencia de complicaciones, con un tasa muy baja de eventos adversos en general (0.5%: Santa Mina et al 2014). Los beneficios potenciales parecen superar a los riesgos. Los estudios recientes sugieren que la prehabilitación puede ser más útil en pacientes con riesgo alto o los que no tiene buena salud física. (p.ej. vea Barberan-Garcia et al 2018).

Se debe estar preguntado qué tiene que ver esto con la pandemia actual y cómo se relaciona con la lesión medular. Las personas que viven con una LME tienen sistemas inmunes debilitados o capacidad respiratoria disminuida que los pone en mayor riesgo a las complicaciones relacionadas a la COVID-19. Ya que el coronavirus SARS-CoV-2 pueden resultar en una infección de las vías respiratorias potencialmente mortal, un número creciente de científicos y doctores están recomendando la prehabilitación para condicionar los sistemas respiratorios y cardiovasculares, probablemente mejorando nuestra habilidad para superar en forma física y psicológica una infección y las complicaciones resultantes. Independientemente de sus factores de riesgo, el ejercicio es importante para la salud cardiovascular en general para aquellos que viven con una lesión medular. Mientras que algunas de nuestras opciones de ejercicio han sido limitadas debido al distanciamiento social, muchas otras todavía son posibles en la comodidad de su propio hogar o afuera en una forma apropiada.

Hay muchas cosas que no podemos controlar en esta pandemia, pero usted tiene el control completo sobre esto. Los estudios muestran que puede mejorar su estado cardio-respiratorio en tan sólo cuatro semanas, así que ¡en marcha!