Dolor

El dolor es una sensación normal que se activa en el sistema nervioso para alertar sobre posibles lesiones y sobre la necesidad de cuidarse. El dolor agudo habitualmente es el resultado de una enfermedad repentina, una inflamación o la lesión de tejidos. La causa del dolor agudo usualmente se puede diagnosticar y tratar; el dolor se puede limitar a una gravedad y a un periodo determinados.

El dolor crónico no se va, persiste durante un periodo mayor que el dolor agudo, y es resistente a la mayoría de los tratamientos médicos. Las señales de dolor se siguen disparando en el sistema nervioso durante semanas, meses e incluso años después de un evento doloroso inicial. Puede haber una causa permanente de dolor (artritis, cáncer, infección de oídos, etc.), pero algunas personas sufren dolor crónico sin haber tenido una lesión anterior o evidencias de daño en el cuerpo. El dolor crónico, irónicamente, a menudo acompaña a la parálisis.

El dolor es una percepción compleja que difiere enormemente de una persona a otra, incluso entre quienes parecen tener lesiones o enfermedades idénticas. Las personas paralizadas con frecuencia tienen lo que se llama dolor neurogénico (resultante de daños en los nervios del cuerpo o en la médula espinal o el cerebro mismo). Las opciones de tratamiento para el dolor crónico incluyen medicamentos, acupuntura, estimulación eléctrica local, estimulación cerebral y cirugía. También se pueden emplear psicoterapia, terapias medicamentosas y de relajación, retroalimentación biológica y modificación de conductas.

El objetivo del manejo del dolor es mejorar la función, permitiendo que las personas trabajen, asistan a la escuela o participen en otras actividades cotidianas. Los siguientes son algunos de los tratamientos más comunes:
La acupuntura se remonta a 2500 años atrás en China e implica la aplicación de agujas en puntos precisos del cuerpo. Sigue habiendo controversia sobre la acupuntura, pero es bastante popular y quizás algún día se compruebe que es útil para diversas condiciones, ya que se la sigue explorando.
El término analgésico se refiere a la clase de fármacos que incluye a la mayoría de los medicamentos que calman el dolor, como aspirina, acetaminofeno e ibuprofeno. Los analgésicos de venta libre o sin receta se utilizan generalmente para el dolor leve a moderado.

Los anticonvulsivos se usan para el tratamiento de trastornos con convulsiones, pero también se recetan a veces para el tratamiento del dolor. La carbamazepina, en particular, se usa para tratar numerosas condiciones dolorosas, incluyendo la neuralgia del trigémino. Otro fármaco antiepiléptico, la gabapentina, se está estudiando por sus propiedades de alivio del dolor, especialmente para el tratamiento del dolor neuropático.

A veces se usan antidepresivos para el tratamiento del dolor. Además, los fármacos ansiolíticos llamados benzodiazepinas también actúan como relajantes musculares y a veces se los usa para aliviar dolores.

La retroalimentación biológica se usa para el tratamiento de muchos problemas de dolor comunes. Mediante una máquina electrónica especial, se entrena al paciente para que time conciencia, siga y controle determinadas funciones corporales, incluso la tensión muscular, el ritmo cardiaco y la temperatura de la piel. El individuo puede, entonces, aprender a realizar un cambio en sus respuestas al dolor, por ejemplo, utilizando técnicas de relajación.
La capsaicina es una sustancia química que se encuentra en los ajíes picantes y es el ingrediente primario en cremas para aliviar dolores.

El término quiropraxia se refiere a la manipulación de la columna, usualmente para aliviar el dolor de espalda. Siempre ha estado rodeada de controversias. La utilidad de la quiropraxia como tratamiento para el dolor de espalda está, en su mayor parte, restringida a un grupo selecto de personas con dolor agudo sin complicaciones en la parte baja de la espalda que puede obtener alivio del componente de masaje de esta terapia.

La terapia cognitiva conductual implica diversas capacidades de adaptación y métodos de relajación para prepararse para el dolor y para afrontarlo.

La orientación puede proporcionar un apoyo muy necesario al paciente que sufre de dolor; puede tratarse de orientación familiar, grupal o individual. Los grupos de ayuda pueden ofrecer un suplemento importante al tratamiento con fármacos o con cirugía.

Los fármacos antiinflamatorios no esteroides (FANE) inhibidores de COX-2 ("superaspirinas") funcionan bloqueando dos enzimas , ciclooxigenasa-1 y ciclooxigenasa-2, que promueven la producción de hormonas denominadas prostaglandinas, que, a su vez, causan inflamación, fiebre y dolor. Fármacos más nuevos, llamados inhibidores de COX-2, bloquean primariamente la ciclooxigenasa-2 y tienen menos probabilidades de producir los efectos colaterales gastrointestinales que a veces producen los FANE. En 1999, la Administración de Drogas y Alimentos aprobó dos inhibidores de COX-2: rofecoxib (Vioxx) y celecoxib (Celebrex).

La estimulación eléctrica, incluyendo la estimulación eléctrica transcutánea (EET), la estimulación nerviosa eléctrica implantada y la estimulación profunda del cerebro o la médula espinal son la extensión moderna de prácticas centenarias en las que los nervios de los músculos se someten a diversos estímulos como calor o masajes. La estimulación eléctrica no es para todas las personas, ni es 100 por ciento eficaz. Cada una de las siguientes técnicas requiere equipos especializados y personal capacitado en el procedimiento específico que se utiliza:

  • La EET usa pequeños pulsos eléctricos, administrados a través de la piel a las fibras nerviosas, para producir cambios en los músculos, como adormecimiento o contracciones. Esto, a su vez, produce un alivio temporal del dolor.
  • La estimulación de la médula espinal usa electrodos insertados quirúrgicamente dentro del espacio epidural de la médula espinal. El paciente puede proporcionar un pulso de electricidad a la médula espinal usando un receptor pequeño similar a una caja y una antena encintada a la piel.
  • La estimulación profunda del cerebro se considera un tratamiento extremo e implica la estimulación quirúrgica del cerebro, habitualmente el tálamo. Se utiliza para una cantidad limitada de condiciones, incluyendo dolor grave, síndrome de dolor central, dolor por cáncer, dolor de miembro fantasma y otros dolores neuropáticos.

Ejercicio: Como existe un vínculo conocido entre muchos tipos de dolor crónico y músculos tensos y débiles, el ejercicio, aunque sea caminata o natación de leve a moderada intensidad, puede contribuir a una sensación general de bienestar al mejorar el flujo sanguíneo y de oxígeno a los músculos. Tal como sabemos que la tensión contribuye al dolor, también sabemos que el ejercicio, el sueño y la relajación pueden ayudar a reducir la tensión, aportando así al alivio del dolor.

La popularidad de la hipnosis, aprobada por primera vez para el uso médico en 1958, sigue creciendo, especialmente como suplemento de los medicamentos para el dolor. En general, la hipnosis se usa para controlar la función o la respuesta física, es decir, la cantidad de dolor que un individuo puede soportar. La hipnosis puede producir alivio del dolor actuando sobre las sustancias químicas del sistema nervioso y aminorando los impulsos.

Ocasionalmente, algunos terapeutas han usado láser de baja potencia para el tratamiento del dolor, pero, como muchos otros tratamientos, este método está rodeado de controversias.

Imanes : Utilizados habitualmente como collar o reloj pulsera, el uso de imanes como tratamiento se remonta a los antiguos egipcios y griegos. Aunque los escépticos lo descarta a menudo como curanderismo y seudo ciencia, los que lo proponen presentan la teoría de que los imanes pueden realizar cambios en las células o la química corporal, produciendo así el alivio del dolor.

Los bloqueos nerviosos usan fármacos, agentes químicos o técnicas quirúrgicas para interrumpir la transmisión de mensajes de dolor entre áreas específicas del cuerpo y del cerebro. Los tipos de bloqueos nerviosos quirúrgicos incluyen nefrectomía, rizotomía espinal dorsal, craneal y trigémina, y simpatectomía, también llamada bloqueo simpático.

Los fármacos antiinflamatorios no esteroides (FANE) (incluyendo aspirina e ibuprofeno) son ampliamente recetados; a veces se los llama analgésicos no narcóticos o no opiáceos. Funcionan reduciendo las respuestas inflamatorias en los tejidos. Muchos de estos fármacos irritan el estómago y, por eso, habitualmente se toman con las comidas.

Los opiáceos derivan de la planta de amapola y están entre los fármacos más antiguos que conoce la humanidad. Incluyen la codeína y el narcótico quizás mejor conocido de todos, la morfina. La morfina se puede administrar de diversas formas, incluso una bomba para que el paciente la auto administre. Los opiáceos tienen un efecto narcótico, es decir, inducen la sedación así como el alivio del dolor; algunos pacientes pueden desarrollar dependencia física de estos fármacos. Por estos motivos, se debe supervisar cuidadosamente a los pacientes que reciben opiáceos; en algunos casos, se pueden recetar estimulantes para contrarrestar los efectos colaterales sedantes. Además de la somnolencia, otros efectos colaterales comunes incluyen constipación, náuseas y vómitos.

La fisioterapia y la rehabilitación se remontan a la antigua práctica de usar técnicas y métodos físicos, como calor, frío, masajes y manipulación, en el tratamiento de determinadas afecciones. Se pueden aplicar para aumentar la función, controlar el dolor y acelerar la recuperación completa del paciente.

Cirugía: Las operaciones para el dolor incluyen la rizotomía, donde se corta un nervio cerca de la médula espinal, y la cordotomía, donde se seccionan ramos nerviosos dentro de la médula espinal. La cordotomía generalmente se usa sólo para el dolor por cáncer terminal que no responde a otras terapias. Otra operación para el dolor es la operación de la zona de entrada de la raíz dorsal (ZERD), donde se destruyen quirúrgicamente neuronas espinales correspondientes al dolor del paciente. Ocasionalmente, la cirugía se realiza con electrodos que dañan de manera selectiva las neuronas de una zona determinada del cerebro. Estos procedimientos rara vez producen un alivio del dolor a largo plazo, pero tanto el médico como el paciente pueden decidir que el procedimiento quirúrgico será lo suficientemente eficaz como para justificar el gasto y riesgo.

Investigación

Los científicos creen que los avances de la neurociencia llevarán a más y mejores tratamientos para el dolor crónico en los próximos años.

Los investigadores clínicos realizaron pruebas a pacientes con dolor crónico y descubrieron que a menudo tienen niveles de endorfinas inferiores a los normales en el fluido espinal. Los investigadores de acupuntura incluyen la conexión de las agujas para estimular eléctricamente las terminaciones nerviosas (electroacupuntura); algunos investigadores creen que esto activa los sistemas de endorfinas. Otros experimentos con acupuntura han mostrado que existen niveles de endorfinas más altos en el fluido cerebroespinal después de la acupuntura. Los investigadores están estudiando el efecto de la tensión sobre la experiencia del dolor crónico. Los químicos están sintetizando nuevos analgésicos y descubriendo virtudes analgésicas en fármacos que normalmente no se recetan para el dolor.

En la vanguardia de la investigación del dolor están los científicos avalados por los Institutos Nacionales de Salud (National Institutes of Health, NIH), incluyendo el NINDS. Otros institutos de NIH que avalan la investigación del dolor incluyen el Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial (National Institute of Dental and Craniofacial Research), el Instituto Nacional del Cáncer (National Cancer Institute), el Instituto Nacional de Investigación de Enfermería (National Institute of Nursing Research), el Instituto Nacional sobre Abuso de Fármacos (National Institute on Drug Abuse) y el Instituto Nacional de Salud Mental (National Institute of Mental Health).

Algunos medicamentos para el dolor atenúan la percepción del dolor que tiene el paciente. La morfina es uno de estos fármacos. Funciona a través de la maquinaria natural de alivio del dolor del cuerpo, evitando que los mensajes de dolor lleguen al cerebro. Los científicos están trabajando para desarrollar un fármaco similar a la morfina que tenga las cualidades analgésicas de la morfina pero sin los efectos colaterales negativos de ésta, como la sedación y el potencial de crear adicción. Los pacientes que reciben morfina también se enfrentan al problema de la tolerancia a la morfina, lo que significa que, con el tiempo, requerirán mayores dosis del fármaco para conseguir el mismo alivio del dolor. Los estudios han identificado factores que contribuyen al desarrollo de la tolerancia; el progreso permanente en esta línea de investigación debería finalmente permitir que los pacientes tomen dosis menores de morfina.

El bloqueo o la interrupción de las señales de dolor, especialmente cuando no existen lesiones o traumatismos en los tejidos, es un objetivo importante en el desarrollo de los medicamentos contra el dolor. Una mejor comprensión de los mecanismos básicos del dolor tendrá profundas implicaciones para el desarrollo de medicamentos futuros.

Fuente: Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebro-vasculares (National Institute on Neurological Disorders and Stroke, NINDS)

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