Sistema respiratorio

Cuando respiramos, el oxígeno del aire penetra en los pulmones y entra en contacto con la sangre, que lo absorbe y transporta a todas las partes del cuerpo. Al mismo tiempo, la sangre libera dióxido de carbono, que sale de los pulmones con el aire que se exhala.

La parálisis no afecta a los pulmones. Sin embargo, puede afectar a los músculos del pecho, abdomen y diafragma. Al contraerse los diversos músculos de la respiración, permiten que los pulmones se expandan, lo que cambia la presión dentro del pecho y hace entrar aire en los pulmones. Esto es la inhalación, que requiere fuerza muscular. Cuando esos mismos músculos se relajan, el aire fluye de regreso fuera de los pulmones y se exhala.
Si se produce parálisis en el nivel C-3 o por encima de éste, el nervio frénico ya no recibe estimulación y, por lo tanto, el diafragma no funciona. Esto significa que se necesitará asistencia mecánica (habitualmente un ventilador) para respirar.

Las personas con parálisis en el nivel medio torácico y por encima de éste tienen problemas para hacer una inhalación profunda y para exhalar con fuerza. Como no tienen uso de los músculos abdominales o intercostales, estas personas también han perdido la capacidad de toser con fuerza. Esto puede ser causa de congestión pulmonar e infecciones respiratorias.

Además, las secreciones pueden actuar como adhesivo, pegando las paredes de las vías aéreas e impidiendo que se inflen adecuadamente. Esto se denomina atelectasis, o un colapso de parte del pulmón. Muchas personas con parálisis corren riesgo de sufrir esta condición. Algunas personas tienen más dificultad para curarse de resfríos o infecciones respiratorias y sufren lo que parecería un resfrío de pecho constante. La neumonía es una posibilidad si las secreciones se transforman en el caldo de cultivo para diversas bacterias.

Una técnica útil es la tos asistida: un asistente empuja firmemente contra la parte externa del estómago y hacia arriba, sustituyendo la acción del músculo abdominal que habitualmente produce la tos fuerte. Esto es mucho más suave que la maniobra de Heimlich y es importante coordinar las presiones con los ritmos respiratorios naturales.
Otra técnica es la percusión: básicamente, es un tamborilleo suave en las costillas para aflojar las congestiones de los pulmones.

Drenaje postural: este procedimiento usa la gravedad para drenar secreciones de la parte inferior de los pulmones hacia la parte superior del pecho donde se pueden hacer salir tosiendo o hacer llegar a una altura suficiente como para tragarlas. Esto generalmente funciona cuando la cabeza está más baja que los pies durante 15 a 20 minutos.
A los pacientes con traqueotomía y que usan ventilador se les deben succionar las secreciones de los pulmones con regularidad; esto puede ser necesario cada media hora o sólo una vez al día.

Ventiladores

Hay dos tipos básicos de ventilador mecánico. Los ventiladores de presión negativa, como el pulmón de hierro, crean un vacío alrededor de la parte externa del pecho, haciendo que éste se expanda y chupe aire hacia el interior de los pulmones. Los ventiladores de presión positiva, disponibles desde la década de 1940, funcionan con el principio opuesto, soplando aire directamente dentro de los pulmones.

También se puede usar una máscara pequeña sobre la nariz y/o la boca para la ventilación por presión positiva. Para los pacientes que necesitan asistencia respiratoria sólo parte del tiempo, estos medios no invasivos ofrecen un medio de evitar las complicaciones asociadas con las traqueotomías.

Otra técnica respiratoria implica el implante de un dispositivo electrónico en el pecho para estimular el nervio frénico y enviar una señal regular al diafragma, haciéndolo contraer y llenar los pulmones de aire. Los marcapasos para nervio frénico existen desde fines de la década de 1950, pero son costosos y su uso no está generalizado.

Cuidado de la traqueotomía

Existen numerosas complicaciones posibles relacionadas con los tubos de traqueotomía, incluso la incapacidad de hablar o tragar normalmente. Determinados tubos de traqueotomía están diseñados para dirigir el aire hacia arriba durante la exhalación y permiten así hablar durante intervalos regulares periódicos.

Otra complicación asociada con la traqueotomía es la infección. El tubo es un cuerpo extraño en el cuello y tiene el potencial de introducir organismos que comúnmente serían detenidos por los mecanismos de defensa naturales de la boca y la nariz. La limpieza y el cambio de gasas diarios del sitio de la traqueotomía son una importante medida preventiva.


Fuentes:
Hospital Craig, Escuela de Medicina de la Universidad de Miami, Escuela de Medicina de la Universidad de Washington/Departamento de Medicina de Rehabilitación

Descargue la Guía de recursos sobre parálisis de la Reeve Foundation
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