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Accidentes cerebrovasculares

¿Qué es un accidente cerebrovascular?

Cuando le sucede algo al flujo sanguíneo en el sistema nervioso central, se produce un accidente cerebrovascular (ACV) o apoplejía. La mayoría de las veces el ACV se produce en el cerebro pero, algunas muy pocas también se pueden producir en la médula espinal. Se produce un accidente cerebrovascular cuando hay un cambio en el flujo sanguíneo del sistema nervioso central (SNC) debido a un daño en un vaso sanguíneo, la ruptura de un vaso sanguíneo o algo que detiene el flujo sanguíneo, como un coágulo o un émbolo (glóbulo de grasa u otro material o burbuja de aire). Una disminución de la velocidad del flujo sanguíneo en el SNC también puede causar un accidente cerebrovascular.

Se dice que una persona con pérdida del flujo sanguíneo que va al corazón tiene un ataque cardíaco; el mismo proceso puede presentarse en el sistema nervioso central, tanto en la médula espinal como en el cerebro o en ambos. Se puede decir que una persona con pérdida del flujo sanguíneo a la médula o al cerebro o con un súbito sangrado en la médula o en el cerebro sufre un “ataque espinal” o un “ataque cerebral”.

Hay dos tipos principales de accidentes cerebrovasculares:

  • Los accidentes cerebrovasculares isquémicos se producen debido a una obstrucción (coágulo o émbolo) dentro de un vaso sanguíneo que le suministra sangre al cerebro o a la médula espinal. Las obstrucciones habitualmente son resultado de una placa que se ha acumulado en los vasos sanguíneos y que se desprende y se desplaza hasta el SNC. Un coágulo o émbolo habitualmente se origina en el corazón, la aorta o las carótidas y se desplaza hasta el SNC, donde suele no poder atravesar los diminutos vasos sanguíneos. Eso detiene el flujo sanguíneo hacia la parte afectada de la médula espinal o el cerebro y da lugar a un accidente cerebrovascular. Un accidente cerebrovascular por causas desconocidas se denomina accidente cerebrovascular criptogénico.
  • Un ataque isquémico transitorio (AIT), a veces llamado miniderrame, es un tipo de episodio isquémico que se resuelve en 24 horas. Un AIT es indicativo de que puede haber un accidente cerebrovascular posterior; puede ser un signo de advertencia de un accidente cerebrovascular.
  • Los accidentes cerebrovasculares hemorrágicos son resultado de un vaso sanguíneo que se rompe y sangra dentro del cerebro o la médula espinal circundante. El origen de este tipo de accidente cerebrovascular es la hipertensión, un aneurisma, una malformación arteriovenosa (MAV) o un trastorno de sangrado.
  • Una malformación arteriovenosa es un sangrado que se produce en el lugar en que una arteria se encuentra con una vena. La alineación de la transición de la arteria a la vena es incorrecta. Esto puede presentarse en cualquier lugar del cuerpo, pero es especialmente perjudicial cuando está en el SNC (el cerebro o la médula espinal). Las MAV ya están presentes al nacer; la mayoría no se detecta y no produce problemas a menos que se produzca una ruptura.

Cuando se produce un ACV, las células nerviosas de la zona del SNC afectada no pueden funcionar debido a la falta de oxígeno; el tejido circundante puede verse afectado por un aumento de la hinchazón de la zona. La médula espinal y el cerebro están contenidos en huesos rígidos, de manera que la hinchazón está constreñida y la presión dentro del SNC comprime tejido nervioso blando.

Un ACV espinal producirá una parálisis completa (-plejía) o incompleta (-paresia) a ambos lados del cuerpo según el nivel de la lesión en la médula espinal. La tetraplejía o tetraparesia (cuadriplejía) involucra al cuerpo y a las cuatro extremidades. La paraplejía o paraparesia involucra a la parte inferior del cuerpo. Los efectos de un accidente vascular espinal pueden incluir la alteración de la movilidad y la función. Los medicamentos destructores de coágulos no parecen ser efectivos para tratar un accidente vascular espinal.

Un ACV cerebral puede afectar todo el cuerpo, con parálisis o paresia (parálisis parcial), deficiencias cognitivas y de memoria, problemas de habla y visión, dificultades emocionales, problemas en la vida diaria y dolor. La parálisis es un resultado frecuente de un accidente cerebrovascular, a menudo en un lado del cuerpo (hemiplejía). La parálisis puede afectar únicamente el rostro, un brazo o una pierna, pero con mayor frecuencia un lado completo del cuerpo y el rostro está afectado. Una persona que sufre un accidente cerebrovascular en el hemisferio (lado) izquierdo del cerebro presentará parálisis, o paresia, del lado derecho del cuerpo. De manera similar, una persona con un accidente cerebrovascular en el hemisferio (lado) derecho presentará deficiencias en el lado izquierdo del cuerpo.

El ACV del tronco encefálico (la conexión entre la médula espinal y el cerebro) es un poco singular porque los síntomas son vértigo y mareos junto con una inestabilidad extrema. Podría haber visión doble, hablar arrastrado y disminución del nivel de consciencia. A menudo se asemeja a otras enfermedades neurológicas y el diagnóstico debe ser temprano para poder aprovechar el tratamiento.

Factores de riesgo y síntomas

Los factores de riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular se dividen en los que no se pueden controlar y los que se pueden controlar. Si se tienen factores de riesgo incontrolables, hay que hacer todo lo posible para controlar los que se pueden para reducir los riesgos.

Los factores de riesgo incontrolables son algunos que se heredan y algunas afecciones preexistentes; incluyen la edad, el género, la genética y antecedentes de un AIT o un ataque cardíaco previo. Las personas de todas las edades tienen accidentes cerebrovasculares, desde recién nacidos hasta personas mayores, pero a medida que uno se hace mayor, el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular aumenta debido a cambios en el cuerpo como la pérdida de elasticidad en las arterias (ateroesclerosis). Las mujeres corren más riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular simplemente porque viven más tiempo que los hombres. El inicio de accidentes cerebrovasculares en las mujeres puede ser en esa edad más avanzada. Las complicaciones del embarazo, algunas hormonas anticonceptivas y posmenopáusicas aumentan el riesgo de accidentes cerebrovasculares. Los factores genéticos incluyen antecedentes familiares de accidentes cerebrovasculares o enfermedades genéticas que pueden aumentar el riesgo. Una persona que ha tenido un evento cerebral como un AIT o un accidente cerebrovascular tiene un riesgo mucho más alto de tener uno.

Hay muchos factores que se pueden controlar para disminuir el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular; el riesgo puede reducirse en gran medida si se controlan enfermedades que lo aumentan. Esas enfermedades incluyen presión arterial alta, diabetes, obesidad, colesterol alto, enfermedad de las arterias carótidas, enfermedad vascular periférica, fibrilación ventricular y otras enfermedades cardíacas y anemia falciforme. Muchos de esos factores de riesgo pueden controlarse mediante la adopción de una dieta saludable y tomando medicamentos recetados por el doctor. La actividad en la vida también ayudará a reducir el riesgo; dejar de fumar, de tomar alcohol y de usar drogas recreativas pueden reducir significativamente el riesgo de un accidente cerebrovascular.

En una persona con un accidente vascular espinal u otra lesión de la médula espinal, la complicación de la disreflexia autonómica (DA) involucra mayor riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular. La DA es una emergencia médica en la que la presión arterial se eleva a niveles excesivos en comparación con la presión normal de la persona. Con el paso del tiempo, en una persona con una lesión de la médula espinal la presión arterial baja será lo normal. Una elevación a un rango normal puede indicar presión arterial alta para esa persona. Puede buscar más información sobre la disreflexia autonómica aquí.

Algunos procedimientos médicos conllevan el riesgo de un accidente vascular espinal o cerebral, como la cirugía de bypass cardíaco, la cirugía abierta de aneurisma aórtico abdominal, la cirugía espinal o la extracción de coágulos en arterias espinales. El riesgo de un accidente cerebrovascular aumenta con cualquier cirugía, prueba o procedimiento que pueda generar o desprender un coágulo de sangre.

Síntomas de un accidente cerebrovascular

Accidente vascular espinal

El accidente vascular en la médula espinal tiene síntomas poco claros; los signos pueden confundirse con otras enfermedades. Puede presentarse alguno o todos los síntomas siguientes:

  • dolor repentino e intenso en el cuello o la espalda
  • debilidad muscular en las piernas
  • problemas para controlar la vejiga y los intestinos (incontinencia)
  • sensación como de una banda apretada alrededor del torso
  • espasmos musculares
  • adormecimiento
  • sensaciones de hormigueo
  • parálisis
  • incapacidad para sentir calor o frío

Puede resultar difícil darse cuenta de un accidente vascular en la médula. Se puede tener uno de los síntomas, una combinación de ellos, o todos juntos. Es importante llamar al 911 si aparecen síntomas de un accidente vascular espinal.

Accidente cerebrovascular

Los síntomas de un accidente cerebrovascular incluyen los siguientes:

ROSTRO: caída que podría observarse en un lado completo del rostro o solo en el ojo o la boca.

BRAZOS: es posible que la persona no pueda levantar un brazo a la misma altura que el otro, o puede que un brazo se deslice hacia abajo.

HABLA: puede ser arrastrada o extraña, como en el uso de palabras o sonidos raros.

TIEMPO: es esencial ya que el tratamiento debe comenzar de inmediato; llame al 911.

Se puede tener uno, algunos o la totalidad de estos síntomas. Uno podría no darse cuenta de que está teniendo los síntomas de un accidente cerebrovascular y otra persona podría notar los síntomas. Asegúrese de tomar nota del momento de inicio de los síntomas. Escriba “inicio: XX:XX am o pm” en su cuerpo en caso de que el evento avance y no pueda recordar o hablar cuando llegue el personal de emergencia. Eso es crucial para el tratamiento.

Resultados del accidente cerebrovascular

Los resultados de un accidente cerebrovascular dependen de la ubicación de la lesión en la médula espinal o en el cerebro.

Médula espinal

Un accidente vascular en la médula espinal causa parálisis completa o parcial por debajo del nivel de la lesión, problemas con los intestinos y la vejiga, disfunción sexual y dificultades con la movilidad y las sensaciones. El resultado puede ser tetraplejía (cuadriplejía), paraplejía, o uno de los síndromes de la médula espinal. Las capacidades variarán según la ubicación del accidente vascular en la médula.

Después de un accidente vascular en la médula espinal, algunas personas pueden tener dolor, adormecimiento molesto o sensaciones extrañas; eso puede deberse a muchos factores, como el daño en la médula, que puede interrumpir la comunicación de mensajes entre el cuerpo y el cerebro. Un accidente vascular espinal interrumpe esos mensajes en el nivel del accidente en la médula.

Un accidente vascular en la médula espinal puede dar origen a depresión debido a las dificultades de una enfermedad crónica. La pérdida de funciones mentales o físicas puede ser desalentadora y los cambios en el estilo de vida y la dinámica familiar se suman al problema.

Cerebro

Un accidente cerebrovascular en el lado izquierdo del cerebro puede causar parálisis completa o parcial en el lado derecho del cuerpo. Podrían producirse dificultades para entender el habla o producir palabras, para encontrar palabras o se podría hacer un uso inusual de palabras o sonidos. El individuo habitualmente tiene una conducta cauta o incluso a veces tímida. Puede haber pérdida de memoria.

Las características de un accidente cerebrovascular en el lado derecho del cerebro son parálisis completa o parcial en el lado izquierdo del cuerpo. Suele haber dificultades visuales, movimientos y pensamientos rápidos e impulsivos. Puede haber pérdida de memoria.

En el accidente cerebrovascular del lado izquierdo o el derecho, se puede producir un corte del campo visual llamado hemianopsia. La persona no está ciega, pero el campo visual está reducido en ambos ojos. Como resultado, la visión hacia un lado está ausente. El lado del corte del campo visual será el mismo que el lado de parálisis en el cuerpo. La persona no puede reconocer que le falta el área cortada del campo visual. Esta negligencia visual puede dar lugar a la lesión del lado desatendido incluso hasta el punto de que no se reconozca esa parte del cuerpo como propia.

Tronco encefálico

El accidente vascular en el tronco encefálico causa síntomas de vértigo y mareos con inestabilidad. Las capacidades funcionales varían; puede llevar al síndrome de enclaustramiento, en el que la persona entiende lo que está sucediendo pero no puede responder física ni verbalmente. Puede haber pérdida de memoria.

Un accidente cerebrovascular puede afectar el bienestar mental. Según la ubicación de un accidente cerebrovascular en el cerebro, se podría tener dificultad para recordar, conductas de descuido, irritabilidad o cierta confusión. Algunas personas ríen o lloran de manera inapropiada.

Tratamiento y recuperación

La respuesta apropiada ante un accidente cerebrovascular es la acción de emergencia. Llame al 911. No intente conducir personalmente o permita que alguien lo conduzca al hospital. El personal de emergencia puede comenzar el proceso de recuperación. Cada minuto que se pierda desde el inicio de los síntomas hasta el momento de contacto con el personal de emergencias reduce la ventana limitada de oportunidad para intervención.

Se deben tomar medidas de prevención de accidentes cerebrovasculares para reducir el riesgo de un ataque espinal o cerebral. Esto incluye las tres prevenciones principales: dieta, ejercicio y dejar de fumar. Otros factores de riesgo que se puedan controlar deben modificarse. Los medicamentos también ayudan a reducir el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular. Los medicamentos para reducir el colesterol, los anticoagulantes y los antiplaquetarios deben tomarse según lo indique el proveedor de cuidados de la salud.

El accidente cerebrovascular isquémico se trata eliminando la obstrucción y restableciendo el flujo sanguíneo hacia el cerebro. Para eso, se desintegra la obstrucción usando el medicamento activador tisular del plasminógeno (t-PA). Se puede lograr revertir un accidente cerebrovascular isquémico si el medicamento se administra dentro de las 6 horas de inicio de los síntomas. Cuanto antes se administre el medicamento, mejor serán los resultados. Los hospitales especialmente diseñados llamados centros de accidentes cerebrovasculares tienen evaluaciones agilizadas para que el t-PA pueda administrarse de manera oportuna. Usted o alguien debe conocer el momento de inicio de los síntomas para que el medicamento se pueda administrar.

Antes de un accidente cerebrovascular hemorrágico, los doctores intentan prevenir la ruptura y el sangrado de aneurismas y malformaciones arteriovenosas. Si no ha habido ruptura del vaso, se le podría colocar una especie de “jaula” alrededor que sirva de soporte para la zona debilitada, o bien se podría “recortar” y eliminar el vaso evaginado. Si el vaso ya se ha roto, se podría hacer una cirugía para extraer el exceso de sangre de la zona, o bien la zona podría controlarse mientras el cuerpo reabsorbe la sangre excesiva de manera natural.

Mientras tanto, se están desarrollando otros medicamentos neuroprotectores para prevenir la ola de daños que sigue al ataque inicial. La extracción de placa y coágulos de las carótidas en un procedimiento llamado endarterectomía de carótida, colocando stents en los vasos sanguíneos del cuello y el cerebro y la administración de medicamentos anticoagulantes han reducido el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular, en especial un segundo accidente cerebrovascular.

Las pautas generales de recuperación muestran lo siguiente:

  • El 10 por ciento de quienes sobreviven a un accidente cerebrovascular se recupera casi por completo.
  • El 25 por ciento se recupera con deterioros menores.
  • El 40 por ciento presenta deterioros moderados a severos que requieren cuidados especiales.
  • El 10 por ciento requiere cuidados en un asilo u otra institución de cuidados a largo plazo.
  • El 15 por ciento muere poco después del accidente cerebrovascular.

Rehabilitación

La rehabilitación comienza de inmediato después de un accidente vascular en la médula o el cerebro y debe continuar según sea necesario después del alta del hospital. Las opciones de rehabilitación pueden incluir la unidad de rehabilitación de un hospital, una unidad de cuidados subagudos, un hospital especializado en rehabilitación, terapia domiciliaria, cuidados ambulatorios o cuidados a largo plazo en una institución. La capacidad para participar en terapia determinará el nivel de cuidados apropiados para la rehabilitación de cada persona. El profesional de cuidados de la salud, el gerente de caso o el trabajador social de la institución de cuidados intensivos ayudará a determinar el nivel de cuidados apropiado.

El objetivo de la rehabilitación es mejorar la función para que una persona pueda volverse tan independiente como sea posible. Esto debe lograrse de una manera que preserve la dignidad mientras se motiva al sobreviviente para que vuelva a aprender habilidades básicas como comer, vestirse y caminar. La rehabilitación desarrolla fuerza, capacidad y confianza para que una persona pueda continuar las actividades diarias a pesar de los efectos del accidente cerebrovascular.

Las actividades pueden incluir lo siguiente:

  • Habilidades para cuidar de sí, como alimentarse, acicalarse, bañarse y vestirse
  • Habilidades de movilidad como transferirse, caminar o mover una silla de ruedas
  • Habilidades de comunicación, habilidades cognitivas como memoria o resolución de problemas
  • Habilidades sociales para interactuar con otras personas
  • Terapia de movimiento inducido por restricción
  • Estimulación eléctrica funcional
  • Marcha apoyada por peso parcial
  • Ejercicio con base en la actividad
  • Terapia acuática
  • Terapia musical

Los sobrevivientes a un accidente cerebrovascular suelen encontrar que tareas de la casa que solían ser sencillas se vuelven sumamente difíciles o imposibles. Hay muchos equipos adaptados y técnicas disponibles para ayudar a estas personas a recuperar su independencia y a funcionar de manera fácil y segura. La casa suele poder ser modificada para que el individuo pueda manejar sus necesidades personales.

Un enfoque llamado terapia de movimiento inducido por restricción (CIT, por sus siglas en inglés) ha mejorado la recuperación de personas que han perdido alguna función en una sola extremidad. La terapia implica inmovilizar la extremidad no afectada del individuo para obligar al uso de la extremidad debilitada. Se piensa que la CIT promueve una remodelación de las vías nerviosas, o plasticidad.

El avance tecnológico ha aportado terapias que se están incorporando en los cuidados de rehabilitación. Hay dispositivos electrónicos que permiten hablar usando un puntero, el movimiento ocular o incluso ondas cerebrales disponibles en muchas variedades que pueden seleccionarse para las necesidades específicas individuales.

Se han agregado terapias avanzadas y más nuevas al programa de rehabilitación para tratar el accidente cerebrovascular. La colocación de electrodos en la piel con uso de estimulación eléctrica puede proveer información a nervios del cuerpo afectados. Máquinas que proveen movimiento repetitivo, como la marcha apoyada con peso parcial, “guantes” que generan movimiento de manos y terapia con base en la actividad les suministran estimulación a las extremidades para el retorno de la función. La terapia del espejo permite que el individuo mire el lado afectado del cuerpo para aprender a lograr el control con el mismo lado del cerebro. La terapia acuática permite que el cuerpo se mueva usando la posibilidad de flotar en el agua. La terapia musical conecta el ritmo con el movimiento. Todas estas opciones pueden mejorar la recuperación después de un accidente cerebrovascular.

La recuperación de un accidente cerebrovascular puede llevar tiempo. Al principio, puede parecer que el ritmo es rápido a medida que la hinchazón y el traumatismo en el cerebro se resuelven. Con el tiempo, puede parecer que el regreso de las funciones se hace más lento, pero sigue habiendo recuperación. Es un mito que el sistema nervioso central no intenta recuperarse. Es un mito que las células nerviosas con las que se nacen son las únicas que vamos a tener.

El sistema nervioso es capaz de grandes mejoras. Busca repararse a sí mismo y restablecer las funciones a través de un proceso llamado plasticidad. Durante toda la vida se desarrollan nuevas células nerviosas. Mantenerse al día con los ejercicios en la casa ayudará a continuar la mejora, aunque a una velocidad más lenta.

Hechos y cifras

El accidente cerebrovascular es la cuarta causa principal de muerte y es una causa importante de discapacidad grave a largo plazo en los Estados Unidos. Hace apenas pocos años, era la tercera causa principal de muerte. La tasa de supervivencia está aumentando gracias a los avances en los tratamientos.

Se estima que 54 de cada 1 millón de personas sufren un accidente vascular espinal. El accidente vascular espinal es raro, por lo que se proporciona información general sobre accidentes cerebrovasculares.

En la actualidad, hay alrededor de 6 millones de personas sobrevivientes de un accidente cerebrovascular.

EN los EE. UU. hay 800,000 accidentes cerebrovasculares cada año.

El 87 % de los accidentes cerebrovasculares es isquémico. El 13 % de los accidentes cerebrovasculares es hemorrágico.

Las personas con fibrilación ventricular (latidos cardíacos anormales) tienen 5 veces más probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular.

El Día Mundial del Accidente Cerebrovascular es el 29 de octubre.

El 80 % de los accidentes cerebrovasculares se puede prevenir controlando la presión arterial, el colesterol y el azúcar en la sangre. Además, comer una dieta sana, perder peso y estar activo. Deje de fumar. Tome una dosis baja de aspirina únicamente si lo recomienda el profesional de cuidados de la salud. (Tomar aspirina cuando no es necesario puede dañar la salud de otras maneras.)

Fuente: NIH Fact Sheet

Investigaciones

Los avances en las investigaciones han llevado a nuevas terapias y nuevas esperanzas para las personas que sufrieron un accidente cerebrovascular o corren riesgo de sufrirlo. Existen literalmente miles estudios de investigación en curso sobre diversos aspectos de los accidentes cerebrovasculares. Están en curso el estudio de la prevención de accidentes cerebrovasculares, el control de los factores de riesgo y tratamientos.

Los factores incontrolables que aumentan el riesgo de un accidente cerebrovascular se están estudiando en el laboratorio; se está estudiando terapia genética para modificarlos. Un enfoque interesante es la reducción de la velocidad del flujo sanguíneo al cerebro como lo hacen los animales que hibernan; otro es el uso de hipotermia o enfriamiento extremo del cuerpo para reducir la necesidad de flujo sanguíneo. En el otro extremo de estudio está el aumento del flujo sanguíneo al cerebro a través de estimulación transcraneal, un dispositivo externo para aumentar el flujo sanguíneo a la parte afectada del cerebro o la médula espinal después de un accidente cerebrovascular.

Cuando se produce un accidente cerebrovascular, algunas células cerebrales mueren de inmediato; otras permanecen en riesgo durante horas o incluso días debido a una secuencia destructiva en curso. Algunas células dañadas se pueden salvar mediante la intervención temprana con medicamentos neuroprotectores. Esos medicamentos que actúan de diversas maneras están en ensayos clínicos.

Hay ensayos clínicos en curso; esos son estudios de investigación que se realizan con seres humanos. Se ha mostrado que el uso de stents en las arterias carótidas (de manera muy similar al uso en el corazón) es tan efectivo como la cirugía. Se está estudiando el tratamiento médico de tomar aspirina con y sin medicación antiplaquetaria como tratamiento para reducir el riesgo de un segundo accidente cerebrovascular. Se están estudiando otros medicamentos para controlar la albúmina y la glucosa.

Las células madre se están estudiando como posible tratamiento para prácticamente todos los diagnósticos. Estos estudios están en fases tempranas; hasta este momento no hay una cura para el accidente cerebrovascular usando células madre.

Recursos y apoyo para el accidente cerebrovascular

Si necesita más información sobre los accidentes cerebrovasculares o tiene una pregunta específica, nuestros especialistas en información están disponibles de lunes a viernes de 9am a 5pm ET, 800-539-7309 (línea gratuita dentro de los EE. UU.) o 973467-8270 (internacional).

Adicionalmente, la Fundación Reeve mantiene una hoja informativa sobre la vida con un accidente cerebrovascular y recursos adicionales de fuentes confiables. Chequee nuestro repositorio de hojas de información sobre cientos de temas como los recursos disponibles su estado/ país o enfermedades secundarias de la parálisis.

Le recomendamos que se contacte con grupos de apoyo y organizaciones, incluyendo:

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